Cielo, sé que prometí no deprimirme, sé que prometí estar siempre sonriendo... pero te he fallado, he incumplido mi promesa, esto me supera.
Aunque no sé por qué no me siento tan mal como debería, será que últimamente decepciono a tanta gente que ya sé reconocer esa mirada de reproche que significa "has fracasado".
¿Por qué la gente espera cosas de mí que sabe que no puedo darle? ¿Por qué me obligan a tener fe, a intentarlo con todas mis fuerzas, a obligarme a mí misma, cuando saben que lo que consiguen es que me rompa más todavía?
¿Por qué Tú, conociéndome como me conoces, me hiciste prometer algo que sabías que no iba a cumplir? ¿Por qué?
Hay algo más grande que la culpabilidad que carcome mi mente en estos momentos, algo que ni siquiera tiene nombre, algo que está royendo mi conciencia, que está desintegrando mis sentimientos uno por uno, que está cerrando unos grilletes alrededor de mi alma sin que pueda impedirlo.
No me gusta. Me quema, arde; pero está frío, muy muy frío.
Quitádmelo.
Sacádmelo del cuerpo.
No me gusta...
¿Es impotencia? Puede ser... el mundo se resquebraja a mi alrededor y yo no soy capaz de hacer nada. Me siento débil, frágil, vulnerable.
Mi cuerpo vuelve a estar frío, como si la sangre no fluyera dentro de mí, como si nada palpitara en mi pecho, pero no duele... ya no... ya no duele nada...
No me gusta.
Quitádmelo... por favor... quitádmelo... antes de que me arrebate lo poco que me queda, antes de que me haga olvidar... Quitádmelo antes de que me rompa en mil pedazos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario