Cuando los hombros cedan.
Cuando los pulmones estallen.
Cuando la voluntad se quiebre.
Cuando el suelo se resquebraje.
Cuando el cielo se tiña de rojo carmesí
y vuelva a relucir el veneno en mis pupilas.
Llegará el fin de la eternidad.
Llegará el principio de su muerte
y el inicio de mi crueldad.
Auriel.
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