sábado, 3 de agosto de 2013

Puta dependencia.

Tampoco tiene más. Es una puta dependencia, una adicción sana para el cuerpo, pero corrosiva para la mente. No escribiré metáforas, no pondré cosas bonitas para hacer hermosa mi frustración, esto ya no tiene vuelta de hoja, no se puede maquillar mas.
¿Que fue lo que me metiste en el cuerpo, maldito duende? ¿Que droga me suministraste entre besos que tan condenada me han dejado? Te odio, te odio, te odio. Debería. Debería porque no es mía la culpa de lo que sucedió, no la encuentro por ninguna parte y ya estoy cansada de recordar y recordar en mitad de la madrugada, haciendo polvo de cristal mi corazón con tal de encontrar algún resquicio de maldad en mí. Y sin embargo tú eres quien lo lleva mejor, eres tú el que no se digna a hablarme, eres tú el que ya ni siquiera me mira. ¿Cómo lo haces, como no te echas a llorar de la impotencia, como no eres capaz de mirar a tu alrededor buscándome como yo te busco a ti?
Asco de amor. Asco de veneno. Asco de ti. Asco de mi misma. Asco de pensamientos.
Siempre me digo lo mismo, siempre me digo que al final lo sufrirás tu mas que yo, pero pierdo contundencia por todas partes según se suceden las noches.
"La única manera de que me olvidases era romperte el corazón" 
Intenté salvarte. Intenté ser todo aquello que tu necesitabas, pero prefieres a alguien que solo te da lo que quieres. Lo intenté. 
Te odio. Te odiaría. 
Mi ángel roto.
Mi rosa negra.
Mi duende.
Mi cuervo.
Mi Río.
Mi puta dependencia.

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