Ayúdame a descubrirme, ayúdame a saber quién soy. Más allá de lo terrenal, más allá del cielo, aún más allá del pecado Ayúdame a encontrarme, alejada de lo físico y lo material, apartada de los sentimientos y de las demencias psíquicas; para ser una sola palabra sobre un papel, un latido distante de un corazón enamorado, la dilatación de unas pupilas, un suspiro, un sueño, un pensamiento, un delirio entre los estertores del alcohol, un último murmullo antes de un orgasmo o una sonrisa ante una luna llena.
Encuéntrame en la risa de un recién nacido o en los aullidos de un lobo solitario. Hállame en el olor de tus sábanas, en cada hebra de tu camiseta, en las cicatrices de tu espalda y en cada rincón de tus besos con sabor a marihuana. Defíneme en los acordes de una guitarra, en los rasgueos de sus cuerdas y el retumbar de su caja. Descríbeme en una canción, con su letra, con su voz, con su ritmo. Ayúdame a saber quién soy, para por fin librarme de mis miedos y mis cargas, y continuar mi camino con la sonrisa de quien se conoce a sí mismo, y al final de mi historia acabar con una frase: "No fui capaz de amarme hasta saber quién era"
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